Etapas psicológicas para entrenarse en serio

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Si estáis decididos y motivados para dedicaros a una actividad física y entrenarse en serio, debéis ser constantes porque existe el riesgo de que no pongáis en práctica los buenos propósitos. Se dice:” desde mañana empiezo a ir al gimnasio, lo juro…” y luego, en cambio, siempre se aplaza la cosa.

Pero si no se consigue realizar lo que se ha propuesto uno, la culpa no siempre es de la falta de voluntad. A menudo el problema es otro, como la forma poco positiva con la que se enfrente a uno los obstáculos, el escaso realismo a la ser programas o el no saberse gratificar con las conquistas obtenidas. De hecho, no es casual que para entrenarse con constancia el secreto sea seguir el proceso psicológico adecuado aquí lo tenéis, etapa por etapa.

Etapas psicológicas para entrenarse en serio

Primera etapa: La decisión

Una gran conquista nace de una buena decisión. Y una decisión es sabia si es realista, es decir, no superior a las propias posibilidades. En efecto, sí el modelo que uno se propone es demasiado elevado, cómo es imposible alcanzarlo, es casi inevitable desanimarse rápidamente.

Otra cosa. Una buena decisión es ponderada, no apresurada. Es el resultado de una idea clara y precisa, y está formulada siempre en positivo. Nunca se trata de una sencilla prohibición.

Otro consejo más para estar más motivados es hacer partícipe a un amigo o amiga de inmediato. Sí el compromiso se ha declarado, más fácil cumplirlo.

entrenarse en serioSegunda etapa: El programa

Una vez tomada una decisión, se trata de definir todos los pasos para proceder de la mejor forma. Aunque todo hay que pensar en los próximos 7 días a partir de ahora mismo, y no de mañana. Segundo, es útil escribir un programa detallado en la agenda o en un folio colgado bien a la vista en el dormitorio.

Lo importante es subdividir el programa en mini objetivos. Así es más fácil alcanzarlos. Y luego, terminar la semana, basta con corregir las decisiones que no se han demostrado idealista o útiles.

Por último, si no conseguís respetar el programa, ¡no os desaniméis! No tenéis más que aprender de nuestros errores y elaborar nuevas estrategias.

Tercera etapa: Afrontar los obstáculos

Si estáis acostumbrados a un estilo de vida sedentario, ir al gimnasio o a la piscina significa cambiar vuestro ritmo de vida, un hecho que inevitablemente comporta obstáculos.

Nuestros comportamientos cotidianos se convierten en automáticos, pero solo al cabo de cierto tiempo. De hecho, ocurre a menudo que nos frenamos antes las novedades. Así pues, secreto consiste en no subestimar las dificultades, proponiéndose los mini objetivos uno por uno.

Cuarta etapa: Elegir los aliados apropiados

Uno de los aliados más eficaces es sin duda el diario. Es útil para apuntar y mantener bajo control día a día, incluso los más pequeños éxitos. Cómo, por ejemplo, si habéis conseguido pedalear 10 minutos en el sillín de la bicicleta sin quedar sin aliento.

Y luego, para los que prefieren entrenarse con más gente, el consejo es hacerlo con un amigo que tenga más o menos la misma preparación física (es difícil, para los que están en un nivel intermedio de entrenamiento, seguir los ritmos de un principiante o los de un atleta).

Además, no os olvidéis de elegir la actividad adecuada. Si os aburrís entrenando solo, no os paséis horas con los contrapesos. El aburrimiento superará al entusiasmo y hace tirar la toalla rápidamente.

Quinta etapa: El primer paso

Es el momento más difícil, el paso que todos tienden a aplazar un día tras otro. Y sin embargo, basta una pequeña intentona para descubrir que empezar es más simple y gratificante de lo que se pensaba, porque los primeros resultados son los más inmediatos y visibles.

Total, que si estáis realmente dispuestos a plantearos un día activo, no os olvidéis de un último consejo que os ayude en los momentos de cansancio o escasa motivación: Comprados algo gratificante y útil, como un chándal nuevo, un manual de gimnasia o una casa que os recuerde cómo desayunar de forma más sana.

entrenarse en serioLa hora adecuada para entrenarse

Para obtener los mejores resultados, parece ser que hay que seguir los ritmos biológicos individuales.

Según los expertos en cronobiología, se trata de una cuestión genética. Hay quién está lleno de energía durante las primeras horas de la mañana, listo para afrontar todos los compromisos con dinamismo y voluntad, incluida la actividad física. Pero también hay quien, al contrario, se activa solo al final de la mañana, incluso a primera hora de la tarde.

Según estos principios, el secreto para obtener los mejores resultados de una clase de gimnasia de media hora de duración es respetar los ritmos personales. Pero la mejor manera de entender si se trata de quién es o de desgana es ponerse a prueba durante toda una semana.

Sí la cita con los ejercicios demuestra ser un suplicio, sin duda, es mejor cambiar de horario para aumentar las probabilidades de seguir un programa con regularidad y satisfacción. Tarde o temprano, de todas formas, la única consigna válida es la constancia. De lo contrario, es inútil esperar obtener resultados satisfactorios en términos de bienestar general.

Fuente consultada: www.womenshealthmag.com

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